
- No ético: Supongamos que el cliente no te regateó nada y aceptó el valor que le propusiste con el monto extra que iba a amortiguar el regateo. Significa eso que estaríamos robando al cliente ese dinero extra, ya que el valor real de nuestro trabajo es más bajo.
- En otras culturas, el regateo es mal visto, pues es percibido como un engaño, quiere decir entonces que inicialmente estabas engañando al cliente y eso crea desconfianza en él.
- Se acostumbra al cliente, ¿quieres tener un cliente que siempre te esté regateando los trabajos? Es mejor no fomentar este tipo de actitudes, podríamos entrar en un circulo vicioso o perder dinero cada vez que le trabajamos a ese cliente.
- Profesionalismo: Como profesionales que somos, debemos saber que nuestro trabajo tiene un valor y que ese valor es justo, que sabemos cuanto esfuerzo invertiremos en él y que sabemos los beneficios que representa para nuestros clientes.
- Alternativa al regateo: No se regatea, se negocia, cuando un cliente te comienza a pedir rebajos, se negocia el tipo de trabajo que estás ofreciendo, nos adaptamos al presupuesto del cliente y le damos otras opciones (con menos beneficios tal vez). Sin embargo, siempre es bueno mencionar que el precio que le cobraste inicialmente, es un precio justo y que eso es lo que vale el trabajo.
Trata de convertir el regateo en una negociación real, de manera que ambas partes ganen.
Adendum: Este artículo de Foro Alfa complementa el presente muy bien: Lección de negocios que le dieron a Steve Jobs.
Créditos foto: Melissa Soro.
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